Nuestro camino de «animación vocacional»comienza en 1987 y tuvo su máxima expresión en Expocarisma ’91.
Pensamos nuestra tarea como un servicio para que todos puedan descubrir el lugar que Dios les preparó en la Iglesia y en el mundo y así, como laicos, consagrados o sacerdotes, puedan anunciar el Evangelio, construir la Iglesia y extender el reino en esta sociedad.
Sabemos que «no todos servimos para todo, pero todos servimos para algo», es decir, todos tenemos una misión en nuestra vida.
Por eso «toda la Iglesia trabaja por todas las vocaciones». Nuestro equipo reúne laicos, consagrados y sacerdotes, en un clima eclesial. Porque «para la Nueva Evangelización son necesarias todas las vocaciones».
Nuestro objetivo específico es vocacionalizar la pastoral, en especial la pastoral juvenil, la catequesis y la pastoral familiar. Por eso trabajamos para crear una «cultura vocacional», donde cada uno pueda sentir el llamado de Dios a una misión particular.
Nuestro lema es «Hagan lo que El les diga» (Jn. 2, 5) y nuestro itinerario de discernimiento tiene tres claves: «Vivir – Optar – Servir»
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