
Por eso, «toda la Iglesia trabaja por todas las vocaciones».
Nuestro equipo reúne laicos, consagrados y sacerdotes, en un clima eclesial: trabajamos para crear una «cultura vocacional», donde cada uno pueda sentir el llamado de Dios a una misión particular.

Jesús,
que sientes compasión al ver la multitud
que esta como oveja sin pastor,
suscita, en nuestra Iglesia de Buenos Aires,
una nueva primavera de vocaciones.
Te pedimos que envíes
Sacerdotes según tu corazón
que nos alimenten con el pan de tu Palabra
y en la mesa de tu Cuerpo y de tu Sangre
Consagrados que, por su santidad,
sean testigos de tu Reino
Laicos que, en medio del mundo,
den testimonio de Ti con su vida y su palabra.
Buen Pastor,
fortalece a los que elegiste
y ayúdalos a crecer en amor y santidad
para que respondan plenamente a tu llamado.
María, Madre de las vocaciones,
ruega por nosotros. Amén